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Pandemia y virtualidad: debaten sobre el impacto de la tecnología en las sociedades

El Colectivo Dominio Público, un grupo interdisciplinario que a través de acciones analiza, desde hace años, las tecnologías desde una perspectiva crítica, presentan la tercera edición de "Tensión en la Red" (TR), cuatro jornadas de charlas, performances, proyecciones y talleres (on line) para debatir la veloz digitalización de todas las instancias de la vida.

Tecnología 14 de julio de 2020 ReactivAr ReactivAr
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El filósofo Esteban Ierardo (autor de "Sociedad pantalla" y "Mundo
Virtual", libros que reflexionan sobre tecnología y cultura), el colectivo
artístico Etcétera; el abogado laboralista Juan Ottaviano y la
investigadora Natalia Aruguete, autora de "Fake news, trolls y otros
encantos", son algunos de los participantes de la agenda de debate que se
extiende desde hoy y hasta el sábado próximo.
"La tercera edición de TR propone un espacio de encuentros reflexivos y
críticos sobre la relación de nuestra sociedad con la tecnología. Son
muchas las cuestiones que atraviesan estos temas pero el punto de partida
es la tensión constante entre libertad y control", explica a Télam Fagner
Pavan, uno de los fundadores del Colectivo Dominio Público.
Para este grupo que integran artistas, periodistas tecnológicos y
artivistas (o hacktivistas) el encuentro se torna más urgente que nunca en
tiempos de pandemia, y su consecuente ritmo vertiginoso hacia el
teletrabajo, la educación virtual, la vida social en Zoom, la amistad en
Facebook, el teatro en YouTube, la telemedicina y el sexo virtual. 
"La idea es construir nuevas subjetividades, nuevos modos de ver nuestros
entornos digitales y no-digitales. Admitimos cualquier tecnología sin
cuestionarla, porque nos hace la vida supuestamente más fácil, mientras
construye una 'jaula de confort'. La tecnología conlleva ideologías y urge
ver el lado B de estos procesos", agrega Pavan. 
Bajo el subtítulo "Política Tecnología Artivismo", el encuentro -organizado
por Colectivo Dominio Público, el Centro Cultural Paco Urondo (UBA) y
Galpón FACE- será con acceso virtual y gratuito a todas las actividades,
del 8 al 11 de julio, vía Zoom. Y se transmitirá también en vivo desde el
canal de  Youtube del Paco Urondo.
Cada día se desplegarán diversas temáticas como por ejemplo las fake news,
o  "La erosión de lo real", a través del taller de Contra-publicidad y
Activismo Digital, a cargo del psicólogo Julián Pellegrini (Proyecto
Squatters), en el que se verán formas creativas de responder y subvertir el
monólogo, el discurso del marketing y la propaganda corporativa neoliberal.
Otro de los ejes, "Apps y ciudadanía. El Estado que viene" busca abordar
los distintos niveles de intromisión de las aplicaciones en la vida privada
de las personas, tomando como ejemplo la implementación de CuidAR en
Argentina.
"Hace falta una auditoría permanente y una seguridad muy grande de que los
datos sobre, por ejemplo, la salud de la población, no termine en manos de
prestadores privados o farmacéuticas", advierte a Télam Esteban Magnani,
uno de los fundadores del colectivo Dominio Público.

- Télam: ¿Cuáles son los principales conflictos que han advertido a raíz
del contexto de la pandemia y el auge de la virtualidad?


- Esteban Magnani: La tendencia a un avance de la tecnología corporativa
sobre la vida cotidiana ya estaba ocurriendo y eso se ha profundizado. Esta
crisis es una oportunidad para ellos. Estamos en una situación de shock en
la que, razonablemente, manoteamos cualquier cosa que esté a mano. Y lo que
está a mano es lo que "aparece" en nuestro celular, sobre el que tenemos
cada vez menos control y que oscurece lo que hace para que no nos
asustemos. En definitiva es una sociedad de cámara gesell donde nosotros
vivimos de un lado, observados pero contentos con lo rápido que resolvemos
las cosas y lo cómodas y lindas que son. 


- Fagner Pavan: La dificultad es generar cambios de actitud tecnológicas,
de hábitos, usos de herramientas que están disponibles como el Software
Libre, tanto a nivel individual como estatal. Nos volvemos instrumentos de
nuestros propios instrumentos tecnológicos, trabajando 24 horas por día
para las grandes corporaciones que usan nuestros datos contra nosotros en
un proceso de manipulación y moldeamiento, tanto para el consumo, el
entretenimiento o para votar a tal candidato.


- T: Los avances tecnológicos que ayudan a combatir el coronavirus acentúan
a su vez las restricciones a la libertad y la privacidad, ¿Cuál es su
postura al respecto?


- EM: No hay una postura única. No es solo que uno confíe en quienes la
hacen. Tienen que dar garantías sobre cómo y quiénes usarán esa información
y para qué. Hay organizaciones con conocimiento y ganas de participar de
esas decisiones, que no son nada fáciles. Pensemos en qué hubiera pasado si
la dictadura se hubiera encontrado con los datos que tienen ahora las
corporaciones o el Estado. Por eso hay que tener mucho cuidado porque es un
poder explosivo.


- FP: Lo que queda a la vista es la sensación de sentirnos cada vez más
sumergidos en un gran laboratorio social del cual no sabemos casi nada. La
locura del acelere del home office y tener una vida integral vía pantallas
ha dejado un desgaste psíquico, físico y emocional enorme delante de muchas
incertidumbres hacia el futuro, y el derrumbe económico. ¿Puede el mundo
virtual convertirse en nuestro hogar? Esta experiencia demuestra que no. En
la forma de cada tecnología está su contenido, y nuestra imposibilidad de
saber cómo funciona, para quién, dónde, cuándo. El sistema está hecho para
que no tengamos tiempo e interés de hacer estas preguntas. El planteo a
corto plazo es encontrar la estrategia para mitigar, reducir los daños y
reconquistar nuestras privacidades y autonomías territoriales. 


- T: Para algunos, este presente plantea dos posibilidades a futuro: un
modelo de vigilancia totalitaria versus un empoderamiento de la ciudadanía.
¿Qué opinan?


- EM: Creo que si bien hubo un salto hacia adelante en favor de las
corporaciones, hay una revalorización de la importancia de la comunidad,
ahora encarnada por el Estado. Lo que vivimos hasta ahora fue un poco lo
del sapo en el agua que se calienta de a poco. Creo que ahora, al subir la
temperatura de golpe, hay un poco de susto con respecto a la vida
monitoreada que nos ofrecen las corporaciones en occidente. Esos datos que
recogen nos hacen cada vez un poquito más manipulables. 


- FP: La cuestión del biopoder se actualiza a una nueva escala en un mundo
conectado. Si por un lado necesitamos de un Estado que cuide de nuestros
cuerpos sobretodo en cuestiones sanitarias como una vacuna urgente y de
acceso gratuito contra el coronavirus, por otro lado el peligro del avance
de controles autoritarios sobre nuestras sociedades se hace muy presente.
La tentación del mundo occidental en aplicar el modelo chino de vigilancia
está a la vuelta de la esquina.

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